La autosugestión viene a ser una forma avanzada de hipocondría, la capacidad de convencerse a sí mismo de algo que se sabe irreal. Creo que es imposible conseguir tal cosa, con la excepción de desarrollar un trastorno mental. Por mucho que uno quiera ver o quiera negar algo, en su fuero interno sabe lo que está haciendo.
Y sin embargo, hay otra excepción: la debilidad de la consciencia. Si se lograra un estado tal que la mente estuviera activa, sensitiva, como para poder generar y percibir estímulos, y a la vez confusa y desorientada de manera que no pudiera reconocer esos estímulos como propios, se podría conseguir.
Los sueños son algo parecido, pero en cierta manera, insípidos. Si sueño que pongo una mano sobre el fuego, sé que noto el calor abrasador, el chisporroteo, el humo... como si lo estuviera leyendo. Los sueños son relatos, no sensaciones. Al menos en mi caso.
Aquí entra la excepción: Hay un estado a caballo entre dormido y despierto, nebuloso, brumoso, mareado. Y en este estado, opino, sí es posible sugestionarse y mucho.
Un sueño recurrente de servidor consiste en estar subiendo unas escaleras y tropezar. La sensación, la realidad del entorno onírico es tan vívida que me muevo realmente para evitar la caída. Entonces me despierto.
Esta noche he tenido otro, también recurrente, pero ahora en este estado. Tras unas vicisitudes, un monstruo (parecido al engendro híbrido de Alien resurrección) me clava un aguijón venenoso bajo la mandíbula. Esta noche he sentido perfectamente el pinchazo, primero agudo aunque leve; luego el monstruo dirigía su apéndice hacia algún punto vital, un buen sitio donde descargar la toxina. He sentido el aguijonazo mucho más grave en algún nervio de la boca. Me he sentido desfallecer, y he expirado. Sin embargo, este último aliento, en una poética paradoja, me despertó.
Otro caso, otra línea: Hace unas semanas tuve (gocé) un sueño erótico de tal intensidad que me despertaron las convulsiones previas al orgasmo. Sin tocarme. Sin hacer nada. Y por supuesto, un orgasmo de verdad, no poluciones nocturnas u otras cosas.
El problema de este estado intermedio, es que las impresiones de determinada intensidad hacen que me ponga alerta, con lo que salgo del estado y se termina el efecto. ¿Pero qué pasa si no se alcanza esa alerta? Sé positivamente que es posible completar ese orgasmo en sueños. Así que, ¿podría matarme realmente un monstruo irreal?
Esto me recuerda el experimento del preso desangrado, aunque ignoro qué credibilidad tiene. No me gusta hablar del "poder de la mente" en ese tonillo esotérico que abunda por ahí, pero no puedo negar que "algo" hay.
Y de aquí a debatir sobre la realidad, un paso.
P. S.: Y la noche anterior descubrí al final de otro sueño que cierto amigo es un servidor del Maligno. No os fieis de nadie. ¬¬
Jo, yo quiero sueños eróticos así.
De hecho, los únicos sueños realmente vívidos, en cuanto a sensaciones, que he tenido en mi vida, han sido similares a la pesadilla del monstruo que describes. Soñé una vez que alguien (ni siquiera recuerdo quién o por qué) me clavaba un cuchillo en el vientre y lo retorcía. Qué dolor. De hecho me dolía aun después de despertarme y saber que ya estaba despierta y que todo había sido un sueño. Me asusté tanto que pensé que de verdad estaba herida.
Se me pasó el dolor en cuanto me miré el estómago.
Qué cosas.
Besos
Todavía me duele la muela. A pesar de que en ninguna de las tres placas saliera nada. Casi llevo una semana. Eso sí, me duele menos.
¿No había una página satánica para tu ejemplo?
A mí cuando me pasa lo de las escaleras abro los ojos de golpe y me agarro a la cama.