... one flew east, one flew west,
one flew over the cuckoo's nest.

Con esa cita de una copla infantil comienza la novela célebre de Ken Kesey. Este señor, estadounidense, nacido en 1935 y muerto hace seis años, fue voluntario en las pruebas del gobierno sobre las posibilidades terapéuticas de drogas psicodélicas como el LSD, la mescalina, marihuana, anfetaminas... Estas pruebas se realizaban en hospitales psiquiátricos, escenario que utilizaría para su obra. Además de escribir, el señor Kesey tuvo variada descendencia, vivió en autobús de colores y fue uno de los adalides de la contracultura, el underground, el movimiento hippie y esas cosas.

Bien, al tema. Lejos de lo que pudiera parecer, Alguien voló sobre el nido del cuco no es una paja mental de un yonki. Como buen escritor primerizo y libre de prejuicios, Kesey habla de lo que quiere hablar y no se entretiene en detalles accesorios. En principio, la novela cuenta la historia de un grupo de enfermos mentales internados en un manicomio, al que llega un nuevo y conflictivo paciente. Con más detalle, Kesey cuenta cómo un grupo de inadaptados bajo tratamientos aún más inadaptados se redecubren a sí mismos a través de y gracias a un rebelde sin causa que se opone a los ineficaces y en verdad burdos tratamientos del manicomio. Y con más detalle todavía, es un retrato del peso de la sociedad en las voluntades no muy fuertes, de cómo el afán por la taxonomía, el orden, la pulcritud, mata la libertad y margina a los individuos de horma diferente, y de cómo uno puede y debe dejar de apartar la vista y pelear por su propia dignidad.

Sí, ya, un hippie colocado escribiendo contra las normas. Menuda sorpresa. De nuevo las cosas no son tan sencillas y el libro no es un folleto. En absoluto. Sin alardes ni consignas adolescentes ni universitarias, Kesey explica suave y coherentemente sus teorías. La historia está impregnada de un suave romanticismo oscuro y urbano, que resulta, en fin, en el ideal hippie lejos de la estulticia típica y las aes de anarquía. Pero, insisto, el libro no es un folleto. Uno lee, y piensa, y comprende, y simpatiza.

La prosa de Kesey es correcta y funcional. La historia se desarrolla además a través de uno de los pacientes, el inefable Jefe Escoba o Jefe Bromden. Mientras que algunos de los pacientes parecen locos normales (aquellos de quien Bromden no conoce mucho), otros cuyas circunstancias sí conoce son descritos como gente con su particular problema, como él mismo, que intenta superarlo donde se supone que se superan esos problemas. Hay personajes variados y complejos. Ninguno peca de irrealidad. Lo que pudiera parecer heroísmo fantasioso en McMurphy es llana camaradería y una retorcida moralidad teñida de egoísmo. Lo que pudiera parecer la maldad malísima en la siniestra Gran Enfermera, es llana obsesión y una retorcida inadaptación teñida de psicosis. Todos (o casi) son raros, pero coherentes y creíbles.

El libro tiene momentos geniales y un amplio espectro de humor. Desde la sonrisa leve, al gesto lento y malicioso, a la carcajada. Hay situaciones realmente divertidas y otras realmente lamentables y patéticas. En ambos casos, el Jefe observa y, como observador, se limita a contemplar y no a describir para los lectores los detalles efectistas, cosa que se agradece.

(A propósito del humor: Uno de los pacientes, el señor Harding, es genial y brillante. Desde discursos desquiciados a una o dos palabras asesinas, sus intervenciones suelen ser memorables. Su picardía y sarcasmo y su notable erudición (y mordacidad) son una baza que deberían copiar muchos humoristas).

Una novela más bien dura. Invita a pensar y plantearse (¿o replantearse?) cosas. Trescientas paginillas que merecen ser leídas. He dicho.

P. S.: Vi la película antes de leer el libro, pero no fue grave. La cinta por sí sola es buena, y como adaptación de la novela también resulta interesante. Aunque se pierden muchas cosas y por momentos se convierte en un enfrentamiento casi vulgar entre el bueno y el malo, con todas sus licencias y cortes mantiene bastante bien el tono original.

Añado: He aquí el comentario de agente_naranja sobre el mismo título.