A estas alturas, ya conocemos todos la obsesión de la progresía por simpatizar con aquellos que el resto del mundo racional ve como asesinos, ladrones y escoria similar. No sé si es un problema de óptica, de cordura, o de simple y burdo interés político y extraño.

El caso es que un Ayuntamiento ha decidido que los judíos son verdugos y no víctimas. Los bárbaros ataques que lanzan contra los bondadosos e inocentes palestinos han hecho que la balanza cambie.

A saber: una idiota entronizada ha cambiado en su pueblo el Día de la Memoria del Holocausto por el "Día de conmemoración del genocidio palestino". Sí sí, genocidio palestino. Casi parece un macabro y neurótico sentido del humor.