Uno de esos juegos extraños, detectivescos, en los que se tiene una parte del mensaje pero falta otra y toca buscarla por todas partes. Me ha llamado la atención:
"... en fin, de decir, con la ilusión del niño que recita las palabras como si fueran más cálidas y luminosas que las joyas de Fëanor, con el cariño del jardinero vehemente que riega y mima una maceta poblada sólo, todavía, de tierra, con la sonrisa suspirante y emocionada de la novia que ve partir a su soldado, con la dulzura del chocolate artesanal,..."
Decir... ¿qué?
¿te quiero?
Eh, yo no, desde luego, que azco...