Mohamed VI se ha cargado el único periódico en castellano que se publicaba en Marruecos. No vayamos a contaminar su pureza con la lengua y las ideas infieles.

Esto es alianza de civilizaciones: respetar a los demás pueblos y no entrometerse en sus fronteras ni cultura ni siquiera en forma de diario. Me parece perfecto, maravilloso; lástima que sea una alianza unilateral. Podríamos ir fabricando pañuelos y papel higiénico con la bandera española, para atender a los inmigrantes debidamente. Al estereotipo de español que come paella, va a los toros y baila sevillanas, ha debido añadirse ya un profundo retraso mental y una notable cobardía. Qué asco de país.

Estoy harto de los moros. Harto de su abstrusa religión, un manual de fascismo; harto de su piel quemada y arrugada, que repele con mirarla; harto de sus costumbres, y de su extraña mezcla de victimismo y osadía; harto de medias tintas y pacifismo y esnobs idiotas predicando amor para los que los lapidarían. Hay tiempo para la paz, y tiempo para la guerra. Hartito de los moros. Me dan asco. Me declaro racista e islamófobo (a falta de un término más preciso, con más valor de repulsión que de miedo).