Había una vez, en los Estados Unidos, una niñita de 14 años que escribía en foros criticando duramente la política de Bush II el Susceptible. A veces decía cosas duras, como que habría que matarlo. Sin duda una frase poco cordial, pero de lo más corriente en Internet.

Un día esta niñita estaba en clase cuando dos señores de los servicios secretos se la llevaron para interrogarla. Ella lloró, porque pensaba que la iban a detener, pero la dejaron irse sin problemas tras hacerle unas preguntas.

Porque, ¡claro!, ¿cómo saber que tras las apasionadas e inexpertas arengas de una niña de 14 años no se esconde un vil terrorista? Había que comprobarlo. Los nobles servicios secretos se las ingeniaron para descubrir quién escribía esos discuros, su verdadera identidad y a qué clase iba. ¡¿Pero y si era una identidad falsa?! Así que hubo que asegurarse, y ya se sabe que la discreción está pasada de moda. Y de paso se amedrenta a los malandrines.

Así que servidor, que es cauto, ha decidido adoptar precauciones. No volveré a hablar de... de él: a partir de ahora será conocido como Quien Tú Sabes. De la misma forma, por cierto, y para futuros artículos, aclaro que no escribiré aquí el verdadero nombre de La Innombrable, cuyo ínclito líder no deja de practicar sus aficiones: robar y dar por saco.