Hace poco que ha finalizado la primera de las concentraciones que los Peones Negros han convocado para el día 11 de cada mes. Estas concentraciones ocurren simultáneamente en muchas ciudades; el listado y las localizaciones exactas están en su página, que acabo de enlazar.

El suelo estaba mojado, había llovido y podría ponerse a llover de nuevo en cualquier momento. Llegué allí, a la zona del parque San Francisco en Oviedo conocida como el Paseo del Bombé, quince minutos antes de la hora de inicio del evento. Había veinte personas repartidas en grupitos y los cuatro o cinco peones negros, que terminaban de colocar los folletos y las velas con cierto aire pesaroso. La situación era tan... patética que unas señoras se acercaron a preguntar si estaban en el lugar correcto. Io me acerqué discretamente y se descubrió que, de los pocos medios que habían anunciado la concentración, uno de ellos lo hizo enviando, por error, a la gente a una dirección equivocada. Espero que haya sido un error, y no un error.

Dos de los peones negros se fueron bandera en mano hasta la dirección equivocada, a redirigir a los asistentes. Un ovetense se puso a repartir las velas entre las mesas que se habían colocado. Y el coraje de los de mi raza, lento en encenderse, me impulsó a coger un puñado de folletos y abordar a la gente persona a persona. Algunos se apuntaron, otros se llevaron el planfleto a casa. Cuando dieron las ocho y terminó de llegar la gente, no sé cuántos asistentes había; pero sé que había una vela por cada uno de los 192 muertos del 11 de marzo, y no quedaba ni una vela libre, y muchas personas no tenían vela. Lo que eché de menos fue la presencia de más gente joven, prácticamente inexistente.

Las velas, los folletos y los mecheros circularon de mano en mano, en una bonita comunión que ojalá no fuera ilusoria. Hubo una breve presentación de la plataforma de los Peones Negros, seguida de la lectura de los 192 nombres y una carta escrita por Gabriel Morís, padre de un hijo asesinado. En el parque se plantó un tejo, de un metro de altura, que crecerá con la lluvia y el calor de las velas y la gente que lo rodearon. Es un alivio saber que el Ayuntamiento de Oviedo facilitó el acto, dando las mismas facilidades que a otros grupos. Un cámara de Teleasturias y varios fotógrafos profesionales tomaron testimonio gráfico, y las cámaras y teléfonos personales también, en cada esquina. Io no he sacado fotos. Invito a acudir en persona si se quiere ver.

A destacar también la discreta pero solemne presencia e intervención de la banda de gaitas Ciudad de Oviedo.

Había gente. Y en otras partes, no me cabe duda. Y la habrá en futuras reuniones. Señores del gobierno, el 90% de los españoles no saben lo que pasó, como ustedes insisten en predicar.