—Tú...
—Yo, yo, yo...
—Yo también.

No he sido invadido por el Agente Smith; io también me subo al carro de las bitácoras. (Despreciaré el término blog por lealtad al castellano). No tengo un propósito claro para la bitácora, y es muy probable que no escriba o que la cierre cualquier día. ("Lo más probable es que te mate mañana". —El Pirata Roberts). Pondré enlaces a otras bitácoras, y colgaré mis elucubraciones erudito-filosóficas creadas en ratos libres.

Pensándolo bien, quizás sí haya dos propósitos y un aliciente. El primer propósito es practicar el noble arte de la escritura, agonizante en hojas de apuntes y visiones horrendas en foros y similares. No quiero decir que cuelgue relatos, por cierto, aunque tampoco se descarta. El segundo propósito, relacionado con el primero, es regalar al mundo más dosis de mi brillante y magnífica prosa poética, templada por lo hosco y humilde de mi carácter. El aliciente es una simple y pueril sensación de "pues io también quiero".

También hay ideas cabizbajas y románticas, que ni siquiera se atreven a florecer por completo en este ambiente hostil. Estaría bien escribir agudos y cáusticos ensayos críticos sobre temas de actualidad, de esos que me enervan y me dan ganas de aceptar "guerra" como proceso diplomático alternativo. Pero ni me llegan los conocimientos para tales hazañas, ni estoy al día, ni consigo mantenerme a flote en ese maremágnum ponzoñoso que es la política.

Volviendo a las frivolidades. Como era de esperar, he adoptado el aspecto oscuro y el título y subtítulo de mi anterior y desierta bitácora. Como muestra de buena voluntad, ahorraré búsquedas: "Estatus interius/ ira vehementi/ in amaritudine/ loquor mee menti" es algo como "Ardiendo interiormente/ con ira vehemente/ en mi amargura/ hablo conmigo mismo". Versos iniciales de la pieza primera de la cuarta parte de la ópera Carmina Burana. Y el Reclusium es la sala-capilla de los Capellanes, que son... Se me terminó la buena voluntad. Warhammer 40.000 para más datos.