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La Coctelera

RECLUSIUM

Estatus interius/ ira vehementi/ in amaritudine/ loquor mee menti.

Categoría: Otros

6 Agosto 2007

Adiós, Coctelera cruel

Me voy, estoy harto de errores, artículos tragados por la Disformidad, comandos que no funcionan y porquerías varias. He destinado mis elucubraciones a un espacio en MyOpera (servicio que recomiendo a cualquiera). Aquí el enlace para actualizar vínculos y realizar visitas:

http://my.opera.com/Minaith/blog/

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2 Julio 2007

Una hoja se va/ y otra se suma/ al viento*

―... de modo que es probable que él también aspire a la Apuesta.

Shinjo Yokatsu miró a los cinco jóvenes. No parecían muy animados por su noticia.

―Pero Yokatsu-sama... ―Akira no supo cómo continuar.

―Sé que habéis hecho méritos para lograr la participación. Él también, y además su posición en el séquito León es buena para nuestro clan. Una demostración pública de buenas relaciones y voluntades irá bien a todos.

Akira enrojecía a medida que su daimyo hablaba, sin poder evitarlo.

―¡Yokatsu-sama, las buenas voluntades y relaciones de mi hermana la llevaron a la muerte mientras me conseguía esta invitación! ¡Todo esto es un circo estúpido si ahora nos quedamos fuera por mantener las apariencias!

El joven samurai sentía las arterias palpitándole en el cuello. Sus cuatro compañeros palidecieron mientras Yokatsu observaba la explosión de Akira. Cuando el Maestro de los Cuatro Vientos volvió a hablar, su voz era menos cordial.

―Shinjo Akira, todos lloramos el accidente de tu hermana. Comprendo que el dolor te haga apasionado y te perdono los desprecios al trabajo de los magistrados y al honor de los testigos. Pero modérate.

―Me disculpo, sama. Vuestra bondad es infinita ―logró mascullar entre dientes, a punto de llorar de ira. Saludó apresuradamente y se marchó de la sala, dejando a sus cuatro compañeros aún más pálidos. Yokatsu los miró, todavía pensativo. Hizo un gesto resignado con las cejas.

―Id con él. Necesita amigos.

* * * * *

Akira estiraba los músculos mientras los otros cuatro observaban, a la sombra del gingko.

―El numerito en la posada... ¿tú crees que...? ―Ide Asuka murmuraba, mirando de soslayo la cicatriz del gunso.

―No ha aprendido a controlarse. Está superado y sí, desea perder el duelo con todas sus fuerzas.

―Pero no lo hará a propósito ―añadió Iuchi Haruo. La otra chica, Ritsuko, guardaba silencio.

―Por supuesto que no. Fue el primero en quedarse mirando cuando los vimos la primera vez, Akira respeta a ese Shinjo... a pesar del numerito.

Ninguno de los cuatro dijo nada más, ya llegaban el adversario de Akira y sus testigos. Sólo minutos después, cuando daban alcance al duelista vencedor, Ritsuko se alarmó al oír el repentino silbido de un acero que se desnuda, y gritó ¡Akira! cuando vio la punta del wakizashi sobresaliendo por su espalda.

*De Hattori Ransetsu.

Tags: l5a, relatos

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27 Junio 2007

Buscando Puntos de Experiencia

La poesía es algo íntimo y etéreo, exento de juicios, que despierta una mayor o menor simpatía en el lector. Sin embargo su soporte físico, los versos, sí que se pueden analizar y diseccionar. La forma más común de hacerlo consiste en el acto de escandir, a saber medir el número de sílabas de cada verso. Aunque es un concepto casi ridículo, lo cierto es que determinados patrones dan ritmo y cadencia al poema. También resulta sorprendente estudiar un poema fascinante y descubrir que las cifras encajan.

Bien, el acto de contar sílabas no tiene misterio, sólo hay que fijarse en los posibles diptongos, triptongos e hiatos. Aquí se puede encontrar un repaso sobre esas uniones. Pero además del número de sílabas, hay ciertas excepciones que afectan a la métrica. Ignoro qué sesudos pensadores reglamentaron estas licencias, pero aquí están:

- Si la última palabra del verso es aguda, se añade una sílaba al total.
- Si la última palabra del verso es esdrújula, se resta una sílaba al total.

Esto responde estrictamente a la sonoridad. El énfasis tónico puede dar el suficiente peso a una composición como para alterar el ritmo al margen del número de sílabas. Las palabras llanas, por comunes, abundantes y presupuestas, no suman ni restan.

- Cuando el final de una palabra y el comienzo de otra forman un diptongo, triptongo o hiato, esas dos sílabas de diferentes palabras se contabilizan como una sola. Esto se llama sinalefa. Pudiera parecer retorcido, pero es claro y lógico. Al pronunciar, los diptongos suenan como una única sílaba. De todas formas, la sinalefa se puede romper voluntariamente y hacer que cuenten ambas sílabas. Este recurso se llama dialefa y es un tanto ruin en mi opinión.

Hay algunas licencias más, pero las más habituales y a tener en cuenta son las ya vistas. Ahora hablaré de los haiku.

El haiku es una composición poética tipo de origen japonés e influencias zen. Lo forman tres versos de una métrica exacta, un número de onji, que podríamos traducir aproximadamente como sílabas: 5 en el primer verso, 7 en el segundo y 5 en el tercero. En cuanto a su composición formal, hay algunas convenciones que se deben observar:

- El haiku es contemplativo. Suele describir fenómenos naturales e incluso cotidianos, limitándose a transmitir una imagen, sin acción, juicio ni finalidad. Los verbos deben ser escasos o incluso inexistentes.

- Debe contener una palabra o expresión clave (kigo) que dé al lector una pista clara sobre la estación del año en la que se enmarca la imagen. Por supuesto, no habrá que citar explícitamente el invierno si hablamos de un paisaje nevado, pero de una forma u otra debería saberse en qué época estamos.

- Busca la serenidad e invita a la reflexión. Aparentemente sin sentido, los versos deben invitar al lector a contemplar la imagen en calma y meditación. Un haiku nunca es una verdad taxativa. Carece realmente de sentido universal y es cada persona quien lo completa e integra.

Pero por supuesto, sólo son guías y no severas condiciones sine qua non. La poesía es humo y pupilas azules, o doradas.

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18 Junio 2007

Ocho claves

Reglas:
-Cada jugador cuenta ocho cosas de sí mismo.
-Además tendrá que escribir las reglas en su blog.
-Por último, seleccionar a sus víctimas.

Eso ha dicho L, y he sido una de las víctimas. Veamos:

1. Soy dual, como la naturaleza de la luz debido a la ineptitud de los físicos y a menudo contradictorio. Me aburren los protocolos, pero la falta de etiqueta tiende a exasperarme. Tengo buen corazón, pero soy un egoísta. Soy fríamente cerebral, pero sensible a la belleza y sentimental. Cástor y Pólux, en fin, en su eterno pulso y alianza.

2. Soy virilmente hirsuto. Aunque en mis años mozos me avergonzaba de ello, nada como una mujer para abrirme los ojos. Ahora no le doy importancia. Aunque suelo ir con la camisa abierta, es por comodidad y descaro.

3. Soy bastante inútil para hablar de mí mismo. Debido a las incoherencias que comentaba en el punto 1 ―una sucinta muestra―, nunca estoy seguro de si tal o cual cualidad me define bien. Sea como sea, sí me tengo en estima. Aunque no me considero una persona especial, soy consciente de que tengo mis puntos.

4. No suelo tener reparos en cantar las virtudes de alguien, sea io mismo, como en el punto 3, a pesar de parecer fanfarrón, sea un amigo o un desconocido. Una vez entablé conversación* con una azafata de un centro comercial sólo por decirle que me parecía guapa.

5. Odio a los idiotas al volante. Me enerva la gente que hace usos exóticos de los intermitentes, o esos otros que adelantan para ponerse delante de ti casi haciéndote frenar.

6. Soy bastante imperturbable. Incluso cuando algo me molesta, no es mi estilo acalorarme. Ejemplo, enlazando con el punto 5: Hace unos días iba conduciendo y se me pegó un camión por detrás. Empezó a lanzarme ráfagas con la luz larga. Miro el retrovisor y veo el carril izquierdo vacío. Si quieres adelantar, adelanta; si no quieres adelantar, mantén la distancia de seguridad, pero no me toques las narices, io no voy a acelerar porque a ti te dé la gana, pensé. (Además iba al límite permitido). Siguió dando luces. Cuando me harté, puse una sonrisilla pícara, reduje marcha y frené un poco, para luego decelerar. Cuán divertido fue ver la exasperación del camionero, oír su pitido, frenar para no chocar cuando al fin me adelantó invadiendo el carril derecho, arrinconándome contra la pared (era un túnel). Ríome io de la fútil ira de los conductores besugos. Además, dicen que soy un cabrón, ¿no?

7. Soy un friki. Adoro la capacidad de sobrevalorar ciertas cosas como una partida de rol, un videojuego, cualquier cosa con una historia brillante que los adultos grises desprecian no pueden asimilar por haber perdido su infancia, su ilusión, o lo que sea. Mi mayor miedo es terminar siendo uno de ellos. Como si de zombies habláramos, espero que alguien me pegue un tiro a tiempo si doy señales de infección.

8. Soy afortunado. He encontrado la aguja en el pajar.

Mis víctimas: El príncipe de Dalnia, CIVIS K, el acechante obsesionado y la del "psikoespacio".

*La conversación fue de esta guisa:
Io: ―Hola, er, vas a pensar que estoy chiflado. Me pareces muy guapa, sólo quería decir eso.
Ella: (Risa nerviosa y sorprendida).
Io: ―... hasta luego.

Tags: meme

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14 Junio 2007

Realidades virtuales

La autosugestión viene a ser una forma avanzada de hipocondría, la capacidad de convencerse a sí mismo de algo que se sabe irreal. Creo que es imposible conseguir tal cosa, con la excepción de desarrollar un trastorno mental. Por mucho que uno quiera ver o quiera negar algo, en su fuero interno sabe lo que está haciendo.

Y sin embargo, hay otra excepción: la debilidad de la consciencia. Si se lograra un estado tal que la mente estuviera activa, sensitiva, como para poder generar y percibir estímulos, y a la vez confusa y desorientada de manera que no pudiera reconocer esos estímulos como propios, se podría conseguir.

Los sueños son algo parecido, pero en cierta manera, insípidos. Si sueño que pongo una mano sobre el fuego, sé que noto el calor abrasador, el chisporroteo, el humo... como si lo estuviera leyendo. Los sueños son relatos, no sensaciones. Al menos en mi caso.

Aquí entra la excepción: Hay un estado a caballo entre dormido y despierto, nebuloso, brumoso, mareado. Y en este estado, opino, sí es posible sugestionarse y mucho.

Un sueño recurrente de servidor consiste en estar subiendo unas escaleras y tropezar. La sensación, la realidad del entorno onírico es tan vívida que me muevo realmente para evitar la caída. Entonces me despierto.

Esta noche he tenido otro, también recurrente, pero ahora en este estado. Tras unas vicisitudes, un monstruo (parecido al engendro híbrido de Alien resurrección) me clava un aguijón venenoso bajo la mandíbula. Esta noche he sentido perfectamente el pinchazo, primero agudo aunque leve; luego el monstruo dirigía su apéndice hacia algún punto vital, un buen sitio donde descargar la toxina. He sentido el aguijonazo mucho más grave en algún nervio de la boca. Me he sentido desfallecer, y he expirado. Sin embargo, este último aliento, en una poética paradoja, me despertó.

Otro caso, otra línea: Hace unas semanas tuve (gocé) un sueño erótico de tal intensidad que me despertaron las convulsiones previas al orgasmo. Sin tocarme. Sin hacer nada. Y por supuesto, un orgasmo de verdad, no poluciones nocturnas u otras cosas.

El problema de este estado intermedio, es que las impresiones de determinada intensidad hacen que me ponga alerta, con lo que salgo del estado y se termina el efecto. ¿Pero qué pasa si no se alcanza esa alerta? Sé positivamente que es posible completar ese orgasmo en sueños. Así que, ¿podría matarme realmente un monstruo irreal?

Esto me recuerda el experimento del preso desangrado, aunque ignoro qué credibilidad tiene. No me gusta hablar del "poder de la mente" en ese tonillo esotérico que abunda por ahí, pero no puedo negar que "algo" hay.

Y de aquí a debatir sobre la realidad, un paso.

P. S.: Y la noche anterior descubrí al final de otro sueño que cierto amigo es un servidor del Maligno. No os fieis de nadie. ¬¬

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16 Abril 2007

Vehemens vehementis

... vagó alrededor de Tokyo cuatro días [...]; quienes la detuvieron quedaron sorprendidos por la expresión de felicidad que irradiaba su rostro. El caso impresionó a todo el Japón, y la compasión del pueblo hizo de ella una mujer extrañamente popular. Estos sucesos ocurrieron en 1936.

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19 Marzo 2007

Rocorresina ancestral

___
El León cruza las Salas del Infierno.
A través de su paso caen las sombras de
muchas figuras sin nombre ni forma...
Monstruos de abiertas mandíbulas esperan.
La Oscuridad lanza gritos y chillidos cuando
el León cruza las Salas del Infierno.
¯¯¯

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16 Marzo 2007

Revelaciones esperadas

Uno nunca ha sido muy valiente para enfrentarse a esas cosas misteriosas, intangibles, que son las enfermedades. Así, que uno tenga reparos en hacerse los habituales y esporádicos chequeos médicos no es de extrañar. Cuando uno se los hace, a regañadientes, y se niega en redondo y con ira a que familiar alguno le acompañe a recoger los resultados, empieza a ser mezquino. Después de unos días, uno va a ver qué hay, y termina por enterarse la familia.

Que a uno le guste el vino no es el paradigma de los perfectos hábitos, pero tampoco tiene nada de escandaloso. Bebo porque quiero y lo dejo cuando quiero. Si uno está mal o con dolores, se toma alguna pastilla de esas del armario —antiinflamatorios recetados contra la artrosis si duele algo, combinados alquímicos si hay problemas de otro tipo— y listo. Pero claro, cuando uno recoge los resultados y ya no le dicen en tono de familiar advertencia que tiene que beber menos, sino que tiene macrocitosis, empieza a tener algún sudor frío.

Sin embargo, esas cosas son, a fin de cuentas y con un poco de filosofía, pecata minuta. Cuando uno está jodido de veras, es cuando, tras un día de abstinencia —a saber sólo dos copas—, necesita (y así lo expresa) un vaso de vino para refrenar el temblor y el frío de las manos, que parecen poseídas de Parkinson.

¿Habrá digi-evolución? ¿Insuficiencia hepática? ¿Cirrosis? ¿Hepatocarcinoma? Only time.

Por azar o por suerte, io no soy uno.

Tags: alcoholismo

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